Mi ventana
Mirando por la ventana del auto mientras mi mente divaga entre diversas interpretaciones absurdas de la realidad he comenzado a notar al mundo.
He comenzado a ser consciente de los pequeños cambios que lo afectan.
De las distintas caras que lo habitan. Y de las variadas historias pertenecientes a cada una de ellas.
Mirando por la ventana del auto y dejando a mi mente revolotear entre lo ilógico me he dado cuenta que vivía en una realidad efímera. Que lo realmente irracional era el mundo que había creado para darle un toque de sensatez a mis disparatadas maquinaciones.
Mirando por la ventana del auto he notado que la felicidad no se basa en cuanto tienes, sino en cómo vives la vida. Que la encuentras en cualquier lado, disfrazada de los más sencillos artilugios. Que es más complicado mantenerla que obtenerla. Que sólo necesitas de una persona para que te haga felíz. Que una sonrisa logra más que un por favor y que un te quiero logra sacar miles de ellas.
Mirando por la ventana del auto he sentido tanta envidia de aquellos niños que con tanta tranquilidad posan sus pies descalzos sobre el suelo y corren y se ensucian para luego regresar a sus casas con una sonrisa en sus labios y una madre que los espera con los brazos abiertos.
Y mientras.... yo sigo atrapada detrás de mi ventana.
Queriendo acercarme, pero no puedo.
Queriendo ser felíz, pero no puedo.
Pero sigo aquí.
Aún mirando por la ventana del auto. Esperando llegar a mi incierto destino.

